viernes, 22 de enero de 2010

METALLICA - Estadio River Plate - 21/01/2010

GRACIAS POR CUMPLIR MI SUEÑO!!




El día del perdón (21/01/10)


“Sabemos que cuando tuvimos que cancelar la gira latinoamericana en el 2003 herimos sus corazones. Hoy vinimos a sanarlos”, lanzó James Hetfield promediando el show, justo antes de arremeter (nada más y nada menos) que con Sad But True. Es cierto, aquella fue una enorme decepción, que marcó a muchos seguidores de la banda a los que les dejó una herida abierta durante varios años y que recién hoy terminó de cicatrizar por completo. Ya está, ya pasó. Después de esta noche el corazón está pleno, feliz y emocionado. Claro, la mejor banda de heavy metal del mundo acaba de tocar durante dos horas en River tras esperarlos por más de una década.



Unos minutos después de la hora señalada, las luces del estadio se apagaron y comenzó a sonar The Ecstasy of Gold, de Ennio Morricone, que acompañado por unas imágenes de la película El bueno, el malo y el feo, sirvió para que James, Lars, Kirk y Robert se ubicaran en sus lugares e inauguraran el Death Magnetic Tour en Argentina con la poderosa Creeping Death, que, sobre el final, tuvo el grito de: “¡Buenos Aires!” de Hetfield, que emocionó a las 60.000 almas presentes
Todavía con el ultimo acorde de Creeping Death sonando, comenzó, sin dar tiempo a un respiro, For Whom The Bell Tolls, para terminar de devastar los corazones de los fanaticos, que hicieron temblar River con un demoledor: “hey, hey, hey, hey”. Pensar que habían pasado solo dos temas!


Tocaron apenas cuatro del último disco: That was just your life, The end of the line, Cyanide y All nightmare Long. El resto fue un repaso por gran parte de lo mejor del repertorio de Metallica.



Metallica te gana por demolición. Por la pared sonora que arman las guitarras de Hammett y Hetfield, la velocidad de Trujillo para tocar las cuatro cuerdas y Lars convertido en el motor de esta máquina infernal que no necesitó de ostentosas escenografías ni parafernalia para conquistar a las 60 mil personas que colmaron River. Apenas dos pantallas a los costados y una enorme en el fondo del escenario, más una buena dosis de explosiones en momentos precisos, decoraron un show que sin dudas quedará guardado en las retinas de cada espectador y como dijo el propio cantante “quedará en la historia”.

El final del show es todo un símbolo y la muestra cabal de lo vivido esta noche. Tras Seek and destroy, la última del recital (donde James bajó sin su guitarra para hacer cantar a los que ocupaban la valla, dando una muestra de su grandeza) y con sus compañeros fuera del escenario, Hetfield se quedó observando y disfrutando del delirio general y del “olé, olé olé, olé, Metallica,” visiblemente emocionado e indicando que tenía la piel de gallina. Un par de minutos después, el resto de la banda volvió a escena, ya no para seguir tocando, sino para recibir también la merecida ovación y créanme, no querían irse.

Metallica descolló en el primer gran show del 2010 en Argentina y pudimos disfrutarlos a pleno. Se los vio precisos, inspirados, de muy buen humor, enérgicos y sin “agotamientos físicos ni mentales”. Como le corresponde a la mejor banda de metal de todos los tiempos, y una de las mejores en general.










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